He estado leyendo conmucho interés el libro de Jhon Jeavons, Cultivo Biointensivo de alimentos, como referí acá.
El otro día leí una parte que explicaba la diferencia entre las plantas germinadas que se transplantan a una tierra naturalmente nutritiva o a una pobre y químicamente estimulada, como son la mayoría de los cultivos de alimentos.
Mi hijo está también muy interesado y me pide que le vaya explicando cada parte de lo que leo, así que le hice unos dibujos.
Cuando la planta germina, esta fuerte y feliz, es a la hora de trasplantarla a donde va a crecer donde hay grandes diferencias.
En la agricultura más común se siembra en zurcos, de manera que la planta solita está elevada y eso hace que no pueda extander su raíces a los lados, está expuesta y tiene muy poco espacio, porque la tierra que está junto a ella es compactada contantemente por las pisadas de personas. Esto hace que los microorganismos naturales del suelo no puedan vivir y para que la planta pueda sobrevivir y crecer hace falta agregarle nutrientes artificiales, y más tarde pesticidas porque las pestes pueden repoducirse fácilmente al tener la planta expuesta y no haber otros microorganismos benévolos ocupando el área. En este proceso la planta se estresa (por decirlo así), y empieza a aboserber más carbohidratos, en lugar de proteínas, que es lo que haría si no estuviera en esa situación, de manera que el alimento final engorda más además de tener rastros de pesticidas y nutrientes químicos.
En un huerto biointensivo la cama está elvada y floja, los microorganismos y gusanos hacen que haya aire y eso permitite a las raíces extenderse hacia abajo y los lados nutriéndose mejor. Al estar diferentes plantas muy juntas se proporcionan protección contra malezas y pestes.
Me parece que algo parecido pasa en los nacimientos.
No pretendo negar que la cesárea es una herramienta muy útil para salvar la vida de madres y bebés en una situación difícil, pero el procentaje recomendado por la Organización Mundial de la Salud es del 15% de los nacimientos, en los demás casos la cesárea provoca más problemas de los causa.
Pensemos en una mujer con trabajo de parto, si todo está bien y ha tenido un buen control prenatal, lo más razonable sería dejarla evolucionar a su propio ritmo, especialmente si es primeriza, y de preferencia no ingresarla en el hospital hasta que alcance cierta dilatación, y si puede estar tranquila en su hogar.
Pero, usualmente se le ingresa, a partir de ahí, está contra el tiempo, si se tarda más de 4 o 6 horas (dependiendo de los protocolos de cada hospital), en parir se dirá que tiene trabajo de parto prolongado, pero además usualmente se le dirá que tiene que permanecer acostada sobre su espalda, que es la peor posición para poder progresar, el avance del bebé va en contra de la gravedad y se presiona la vena cava que lo abastace de sangre, impidiéndole tener energía para salir.
Entonces (sino se ha hecho antes) se le administrará por vía intravenosa algún estimulante de contracciones, como la oxitocina artificial, que suele anular el importante efecto de la oxitocina natural, genera contracciones fuertes y muy seguidas pero que no suelen ayudar mucho a que la dilatación se acelere, cansando a la madre.
Si siente mucho dolor se le ofrecerá (sino se ha hecho antes), anestesia epidural, que es un precdimiento riezgoso qu a menudo deja efectos secundarios además de ser doloroso. Esto suele ayudar a que el trabajo de parto se estacione, además sino se había impedido el movimiento de la mujer antes, se hará ahora.
Finalmente, a pesar de todos estos impedimentos la mujer pare, con muchas incomodidades y dolores. O se declara que se ha estacionado el trabajo de parto y se recurre a una cesárea.
En ambos casos, el de la siembra y los nacimientos, el exceso de intervenciones complica todo, cuando pudo haberse permitido un desarrollo más natural y sano de éste proceso.
Hay muchos más efectos negativos con respecto al parto que tienen que ver con el ruido, la luz y otras intervenciones, para saber más sobre ello les recomiendo la lectura del precioso texto de Michel Odent, El nacimiento de los mamíferlos humanos que pueden descargas aquí.